Fugas de gas refrigerante: 3 motivos por el cual es importante hacer controles periódicos
1) Estar en regla con la normativa vigente
El Parlamento Europeo ha aprobado en 2014 el Reglamento (UE) N. 517/2014 que establece las normas contra el utilizo de gases fluorados de alto impacto ambiental llevando a cabo el Plan de Reducción de gases HFC.
Se trata de gases con alto nivel de calentamiento atmosférico, como el tradicional R404A que desde el 1 de enero de 2020 se prohibió su utilizo, y las normas conciernen incluso los sistemas de climatización y refrigeración.
En el año 2012 las emisiones de gases fluorados de efecto invernadero fueron de aproximadamente 8 MtCO2-eq. De éstas, alrededor de 7,7 MTCO2-eq fueron debidas a las fugas de los sistemas que los utilizan, incluyendo los de refrigeración y climatización.
El Reglamento 517/2014 establece las principales normas para reducir el efecto invernadero producido por el utilizo de los gases fluorados, así que el desarrollo de la ley se traduce en el Real Decreto 115/2017 por el que se regula la comercialización y manipulación de gases fluorados y sistemas basados en los mismos, así como la certificación de los profesionales que los utilizan y por el que se establecen los requisitos técnicos para las instalaciones que desarrollen actividades que emitan gases fluorados.
Muchas veces los expertos del sector han observado que no todos los gases refrigerantes presentan el mismo GWP ((global warming potential) y, en realidad, en términos ambientales, se diferencian por su potencial contribuido al efecto invernadero.
Es obvio que gases refrigerantes con elevado nivel de GPW representan un riesgo mayor para el ambiente, razón por la cual la normativa actualmente vigente requiere controles más frecuentes para los sistemas que contienen este tipo de gas.
Más en detalle, los controles de las fugas se practican con la siguiente frecuencia:
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- Cada 12 meses (cada 24, si ha sido instalado un sistema de detección de las fugas) para los sistemas contenientes gas fluorado a efecto invernadero en cantidades iguales o superiores a 5 toneladas de C02 equivalente pero inferiores a 50 toneladas de CO2 equivalente.
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- Cada 6 meses (cada 12, si ha sido instalado un sistema de detección de fugas) para sistemas contenientes gas fluorado a efecto invernadero en cantidades iguales o superiores a 50 toneladas de CO2 equivalente pero inferior a 500 toneladas de CO2 equivalente.
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- Cada 3 meses (cada 6, si ha sido instalado un sistema de detección de fugas) para los sistemas contenientes gas fluorado a efecto invernadero en cantidades iguales o superiores a 500 toneladas de CO2 equivalente pero inferior a 500 toneladas de CO2 equivalente.
El Real Decreto añade también informaciones sobre las obligaciones y responsabilidades que el propietario del sistema tiene que garantizar y asegurar pro lo que concierne la prevención de fugas de gas fluorado.
Los titulares de los equipos tienen la obligación de custodiar los registros, mientras que corresponderá a la empresa mantenedora el mantenerlos actualizados. Los datos contenidos en los registros deberán estar a disposición bajo requerimiento de la autoridad competente y de la Comisión Europea.
2) Reducir los consumos energéticos en la cuenta.
En caso de presencia de fugas de gas refrigerante, el impacto de climatización o refrigeración pierde la eficiencia y sirve más tiempo para enfriarse, requiriendo un mayor consumo energético que se traduce inevitablemente en cuentas más costosas al acabar del mes.
Un artículo del Cooling Post informa de un estudio que realizó una empresa escocesa para el Institute of Refrigeration sobre el efecto que pueden tener las fugas de gas refrigerante en los costes operativos del sistema. Con el fin de recrear situaciones realistas de ineficiencia para los sistemas, se hipotetizaron tres tasas de fuga, reduciendo la carga de refrigerante contenida en los sistemas bajo prueba en 2%, 6,5% y 11%.
Tras las pruebas realizadas, se encontró:
– un coste operativo medio de 0,13 £ / kWh
– que, de todos los gases refrigerantes, el R404A presentó el costo operativo anual más alto (con una cifra entre £ 1500 y £ 1600) a diferencia del R407A, que se mantuvo por debajo del umbral de 800 libras.
En cualquier caso, se ha comprobado que la presencia de fugas de gas refrigerante de cualquier tipo afecta sustancialmente a los costes operativos totales de los sistemas AA / R.
3) Limitar los más posible el impacto ambiental de los sistemas AA/R.
Como informa el Director de D&I de Errecom en la XIX edición de la Conferencia Europea organizado por el Centro Studi Galileo, el impacto ambiental de un sistema de refrigeración o climatización se obtiene por la suma de sus emisiones directas e indirectas.
Con las “emisiones directas” se entiende la fuga de gas refrigerante del sistema en la atmósfera; mientras que con el término “emisiones indirectas” se hace referencia al consumo de energía necesario para quedar en función el sistema mismo.
Si consideramos el impacto ambiental de un sistema AA/R solo el 20% depende de las emisiones directas y por el restante 80% de las indirectas, se puede entender que, aunque en una óptica de tutela ambiental sea fundamental elegir refrigerantes a bajo GWP, esta no puede ser la única solución que adoptar para garantizar un funcionamiento eco-friendly de los sistemas.
A este propósito, de hecho, resulta extremadamente importante llevar sus necesidades energéticas al mínimo.
¿Cómo garantizar que un sistema de AA/R funcione constantemente en manera eficiente, entonces?
¡A través de la manutención!
Para profundizar este argumento aconsejamos la lectura del artículo sobre la localización de las fugas de gas refrigerante en los sistemas AA/R y la entrevista a nuestro D&I Director sobre las fugas de gas refrigerante en los sistemas, en el cual Dr. Mattavelli explica las principales causas y consecuencias y presenta las soluciones más eficaces para contrastar este fenómeno.

